En paro: la salud se puede resentir

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No dejes que el estar en paro, se resienta en tu salud mental y física

Has perdido un trabajo, sea por el motivo que fuera. Tu ánimo se viene abajo, pensando en: ¿qué haré ahora? Entonces tu cabeza comienza darte vueltas al por qué me han tirado a la calle, cuando soy un buen profesional en lo mio. Esos pensamientos, hacen que te pongas negativa(o) interiormente, y hasta llegue a un punto límite de que tu salud se resienta.

La persona que pierde trabajo, más en estos tiempos, tiende a tener los primeros síntomas de depresión, porque no consigue lo que desea, que es el sentirse útil, aunque protestara todo el día porque tenía que levantarse a las 7.30am o porque tenía que lidiar con compañeros y jefes o quizás con clientes.

El proponerse a buscar empleo todos los días en el ordenador, en la parte de clasificados en los diarios, llega un momento que agota. Cada semana, es un agotamiento mental tal, que hasta te empieza a doler el cuerpo. Ese sentimiento del desempleo, nadie lo desea, ni para uno ni para los demás, porque es una sensación de “no valer nada para uno mismo y para los demás”, eso es universal.

Desesperación y la salud

Cuando la prestación…se acaba, ¿qué hago si aún no encontré trabajo?

Ya sabemos que este “sueldo” no es indefinido. Entonces esto comienza a agobiarte, la semi-tranquilidad que tenías se está por acabar. Esto afecta el carácter de uno. Pues todo te molesta, todo te agobia, gritas, insultas, hasta te la agarras con tu familia, claro que esa persona no eres tu en realidad. Porque los tuyos tratarán que no te agobies ni te irrites, pero es más fuerte que tu. No sentirnos activos, baja nuestra autoestima, nuestra motivación de cada día.

Entonces, te pregunto: ¿qué vas a hacer con tu vida? ¿tirarte en una cama a llorar?¿te la vas a seguir agarrando con quien primero se te cruce?¿quieres enfermarte mental y físicamente?¿Vas a decir pero Pedrito y Margarita consiguieron trabajo y ni estudio tienen y yo qué? ¡¡Comparaciones absurdas!! tu eres tu y ellos son ellos, preocúpate por ti, no que la bronca te gane de decir: ¿por qué a mi no me toca esa buena suerte? Es una envidia, aunque digas que no y eso no tiene que estar en ti. Deberías alegrarte que al menos podrán pagar cuentas, comer o tapar agujeros.

Deja de flagelarte. La ansiedad, la depresión, la dejadez no te conduce a nada. Es hora de tomar decisiones. ¿Sabías que si cambias a una actitud positiva a pesar de lo negativo que te rodea, las cosas cambia? Lo primero que vas a hacer, es aprender a mimarte, si, a mimarte. A la mañana cuando te levantes, te preparas un buen desayuno y luego sales a correr o caminar, eso hace que te oxigenes bien, más ahora en esta época de primavera-verano.

Si vivís cerca del mar, mejor, la brisa del mar es muy agradable, el mar tranquiliza la fiera que tenemos dentro de nosotras(os) misma(o) y si no tienes mar, puedes ir por un parque o plaza. Luego de hacer esa caminata o correr. Te das un buen baño o ducha y nos hacemos una lista de lo que sabemos hacer, no le des importancia a tus títulos universitarios, sino a qué sabes hacer bien.

Conclusión

A partir de ahí, ofrecerás esos servicios a quién corresponda. Dale tres o cuatro días o una semana para que te contesten. Y cuando no contesten, les vuelves a enviar, diciéndoles que en tal fecha les has enviado un mail. La búsqueda de empleo, realízala solo durante dos horas, no más, no debes agobiarte.

Luego vuelve a salir, si eres mujer, ve a hacer las compras en el mercado. Si eres hombre, acompaña a tu esposa a hacer la compra. Cuando hagas las comidas, cuida tu salud, ten una dieta saludable. Una breve siesta de una hora y luego invitarás a tu casa a amigos o planea ir con tus amigos para tomar un café u organizar un picnic. De esa forma te obligas a salir y divertirse sin estar gastando un pastón de dinero. Hay miles de actividades gratuitas, míralas por internet. Esto hará que tu mente se ocupe en otras cosas y no le des tanto a la cabeza. 

Si tu actitud sigue positiva, las cosas se dan tarde o temprano y estarás mejor preparado para esta segunda oportunidad. No tires la toalla, no te des por vencido, tu puedes porque tu vales mucho. Recuerda: lo que tenga que venir vendrá, pero abre tus propios caminos, no los cierres con tu actitud.

 

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