Cuando te llevas un bocado a la boca, ¿es por hambre o ganas de comer?

milanesas

¿Tienes hambre o ganas de comer?

¿Cuántas veces vas a la heladera y la abres y buscas algo para llevártelo a la boca? ¿Cuántas son las veces que comemos a deshoras? muchísimas veces ni siquiera tenemos hambre y otras, abrimos la heladera y decimos “mundo, ven a mi” y tragas lo que venga.

A veces suele ser porque hemos visto en una vidriera en el escaparate unos dulces o unos sandwiches de miga y los ojos se nos van sobre ellos, o quizás una amiga te ha invitado al bar a acompañarla a comer unas patatas brava con cerveza y al final terminas comiendo por comer y bebiendo por beber.

¿Quieres saber cómo si alguna vez quieres picar algo, busques alimentos bajos en calorías? Cuando parezca que ese dulce cubierto de chocolate o ese sandwich de queso con maíz y aceitunas te esté llamando desde el escaparate de una tienda, piensa si en vez de ese dulce o ese sandwich ahora mismo te comerías una pieza de fruta o una tostada con jamón de pavo o unos sandwiches dietéticos. Ya sé que nos dirás, pero no es el mismo sabor. Pero si tienes hambre, la fruta te saciará o lo mismo la tostada con jamón de pavo, porque tienes hambre de verdad, aunque algún capricho está permitido de vez en cuando.

Ya sabemos que el ojo es engañoso y cuando nos muestran algo que parece apetitoso nos abalanzamos sobre lo que nos estén mostrando, entonces no es tener hambre, sino ganas loca de devorarte algo que tus ojos te dicen: “venga, compralo o cómeme”

Lo mismo pasa cuando pasas por una rotiseria o restaurante y oles comida, sabores que se cruzan que están recién hecho y decís seguí de largo, no mires, ni sigas oliendo. Porque seguramente, antes de pasar por una rotisería o restaurante, ni se te cruzaba las ganas de comer. O de pronto te acordas que ese mismo olor era cuando tu madre o abuela hacía esas croquetas de acelga o asado al horno y decís, no puede ser!! ¡¡esto es un castigo!!! Y sí, el ser humano es así, y más cuando se trata de comida de la abuela o de la madre que te hizo recordar. ¿Y si en vez de una croquetas o asado al horno, eliges otras cenas más saludables?

La mente y los sentimientos, son los que juegan un papel crucial en lo que al hambre se refiere. Cuando la mente tiene asimilado una serie de conceptos, es muy difícil salir de ellos, un ejemplo: la cultura de que la pasta engorda, entonces no la comeremos.  Un gran error, porque 50-80 grs podes comerla sin remordimientos.

Pero ojo, cambiar los hábitos alimenticios no es tarea fácil. Hay que reconocerlo. Los sentimientos también pueden generar hambre, es el fenómeno conocido como “llenar el vacío”. Ahora bien, qué vas a hacer ahora. ¿Vas a comer porque tienes hambre o porque tienes ganas de comer algo rico y te satisfaga “psicológicamente”?

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