España y las altas temperaturas

Temperaturas altas en España

Ventiladores vs Aire Acondicionado

Este mes de agosto promete ser un mes de asfixia y desfallecimiento. No tanto por las temperaturas diurnas, sino por las nocturnas, que no bajarán de los 20 grados, lo cual es mucho. El mercurio está tan alto, que conciliar el sueño puede convertirse en una gran pesadilla. Estos días tan pesados y húmedos en toda España, cuesta poder dormir y son más frecuentes los despertares durante la noche de tanto calor que nos agobia constantemente.

A las dificultades propias del calor, se nos suman estos meses la mayor cantidad de horas de luz, porque anochece hasta casi tres horas más tarde que en invierno, lo que afectaría al ciclo de nuestro sueño.

Consecuencias ante las altas temperaturas

Las consecuencias de esta mala calidad del sueño, nos afecta y se traducen en falta de concentración, mayor irritabilidad y cansancio, que se acentúan especialmente en los niños, adolescentes y madura. En el caso de los más pequeños, está falta de sueño, que bien puede interferir además, a la larga, en su crecimiento, porque la hormona que lo regula se fabrica durante el sueño.

Recomendaciones

Para poder conciliar el sueño y que el cuerpo se relaje, pese a estas altas temperaturas, se aconseja usar un ventilador antes que de un aparato de aire acondicionado.

No es bueno bajar mucho la temperatura, porque se pueden derivar problemas respiratorios. Lo óptimo es que la habitación esté entre 24/25 grados. El inmunólogo Pedro Cáceres Salcedo aconseja que es conviene que el aparato no se encuentre en la misma habitación en la que dormimos.

Estos días también es inevitable trasnochar, dado el calor húmedo y la humedad del tiempo que tenemos en agosto. Y sin sueño, es preferible no acostarse inmediatamente, sino hacer alguna actividad que provoque una relajación natural, como leer o meditar, antes de irse a la cama. Las lámparas de sal ayudan mucho a la relajación y meditación, amén de poner el ambiente en orden.

Los problemas de insomnio derivados del calor, hacen que deambulen por la noche, salgan al patio o al balcón a observar las estrellas o la luna llena como ayer en la noche. La gente está resignada, a pasar calor por la noche y se aguantan o toman algo para poder relajarse y dormir.

 

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