Transcripción de la entrevista de Juana Rivas en el programa AR

Juana Rivas en su entrevista en AR

Historia de Juana Rivas

Juana Rivas ha roto su silencio tras la entrega de los niños a su padre, condenado por maltrato. En el plató de ‘El programa de Ana Rosa’, la madre granadina ha contado cómo Francesco Arcuri la ha maltratado varias veces y que se llegó a hacer sus necesidades encima mientras él intentó estrangularla. “Me dijo que aún no me iba a matar, que me quedaba mucho por sufrir”, ha comentado.

Violencia de género

Juana Rivas ha decidido sentarse en un plató de televisión para ofrecer su testimonio y lo ha hecho en ‘AR’. La madre granadina, que ha mantenido en vilo a la opinión pública española durante este verano tras retener a sus hijos sin el consentimiento de su exmarido, condenado por violencia de género, ha contado cómo está viviendo la difícil separación de sus hijos tras entregarlos al padre, los motivos por los que se ha enfrentado a la Justicia española y los pasos que piensa seguir para recuperar la custodia.
¿Por qué salió huyendo de Italia por sus hijos? ¿Por qué estuvo escondida un mes sin entregar los niños a su padre? “Hoy Juana está en nuestra casa para contar toda la verdad”, ha comentado Ana Rosa. Por fin, arrojamos algo de luz al caso Juana Rivas:

Los titulares de la entrevista a Juana Rivas

“El padre de los niños me cuelga el teléfono cuando les llamo”
“Él se fue de madrugada antes de que escucharan al niño”
“Al principio de la relación, confundí celos con amor”
“Volví con él porque estaba embarazada”
“Él nunca quería que yo estuviese con otra gente”
“No me levantaba de la cama porque estaba destrozada”
“Me ha maltratado muchas veces, no solo una”
“Me hice mis necesidades cuando me intentó estrangular”
“Me pegaba bofetadas para que no me durmiese y siguiese escuchando sus insultos”
“La primera vez que le denuncié, me pegó por salir sin avisar”
“Denuncié porque un médico me obligó a hacerlo; me daba miedo”
“Cuando lo condenaron, me escribía cartas de amor”
“Volví con él porque me encontraba sola con el niño y el trabajo”
“Cuando descubrió que tenía novio, dejó de pasarme la pensión”
“Se portó como un ángel durante un mes para que volviera con él”
“Él me encerraba y mi hijo mayor me daba una llave para que escapara”
“Me arrastró por todo el pueblo y me pegó por pedir un cigarro”
“Llamé a la policía tres veces, pero me quitaba el teléfono”
“Le pido a la Justicia que no me hagan ir y lo resuelvan aquí”
“Un hombre que maltrata no se merece la custodia compartida”
“Él me ofrece la custodia compartida para seguir controlándome”
“Mi hijo me dijo al despedirme: mamá, lucha”
“No tengo miedo a la cárcel porque ya he estado en la cárcel con él”

 Entrevista completa de Juana Rivas en AR

AR: ¿Por qué has decidido hablar?
 Porque no me ha escuchado nadie hasta hace muy poco, cuando me ha escuchado el juez de guardia al entregarme cuando estaba en búsqueda y captura. Era un hombre que ha abierto su corazón y me ha escuchado.
 AR: ¿En todo este periplo judicial nadie te ha contado tu historia?
Ayer la juez no me dejaba contar mi historia. Se mantuvo muy seria y no me dejaba hablar si me salía de mi delito de sustracción y mi desobediencia. Le decía a mi abogado que no era procedente hablar de otras cosas.
 AR: Intentas ponerte en contacto con tus hijos y no lo has conseguido
Desde hace un tiempo no tengo teléfono, pero llamó desde el teléfono de mi madre y de mi hermana. Él sabe que soy yo. Escucha mi voz y me cuelga cuando le pido hablar con mis hijos. No sé con qué idea lo hace.
 AR: ¿Por qué crees que lo hace?
No estoy segura. Él sabrá que los niños quieren estar conmigo y no quiere que se derrumben y le digan que no quiere estar con nosotros.
AR: ¿Has sido una mujer maltratada? ¿Hasta qué punto?
Totalmente y he seguido viviendo el maltrato tras separarme porque las conversaciones con mis hijos eran sobre qué hacía mamá, con quién ha estado mamá, que amigos tiene mamá. Es un hombre súper celoso.
AR: Cuando hablamos de maltrato, ¿es psicológico o qué tipo de maltrato?
Las dos cosas. Me ha dicho los insultos más graves que se pueden decir a una mujer. En cuanto al físico, el peor momento fue después de una fiesta de luna llena. Ese día le pedí salir con él por la noche y él decía que no. Propuse salir yo sola con nuestro grupo de amigos y me quedé bailando hasta las cinco o seis de la madrugada. Él me esperó hasta que llegué a casa y al abrir la puerta me cogió del pelo y me empezó a golpear por la casa. Me encontré en el sillón y él estaba encima estrangulándome. Sentía que me me estaba muriendo porque no podía quitarle las manos. Imagino que se da cuenta, pero yo me había hecho mis necesidades encima. Me dijo que no me preocupara, que no me iba a matar porque me quedaba mucho por sufrir.  Me quedé allí sola y cuando me recuperé limipé mis necesidades.
Esta no fue la única vez que te maltrató…
No, hubo muchas más. Tenía muchas manías con alimentos. Cuando hacía una paella y ponía pimiento por un descuido me decía que era una falta de respeto, que lo hacía aposta y al final acababa agarrada de los pelos y contra un azulejo delante de los niños.
AR: Cuando te ocurren estas cosas en Italia sales al campo corriendo y llamas a la policía…
Sí, él me persigue y me quita el teléfono. En una ocasión, consigo hablar con ellos, pero se corta la señal y la cosa se queda allí.
AR: ¿Acudes en Italia a servicios sociales o gente que te ayude?
Intenté que fuera al psicólogo y le decía que teníamos problemas de pareja. Al final accede a ir a una amiga suya que era psicopedagoga. Un día la mujer viene a visitarnos a la casa y le digo que estoy destrozada y no sé cómo ayudar. Le digo que me quieo ir a España y ella nos pone en contacto con un psicólogo. Cuando yo decíaal psicólogo que me maltrataba, él se iba dando un portazo o decía palabrotas.
AR: ¿Nadie puso una denuncia de que estabas siendo maltratada?
A mi entorno de amigos les decía que en España era un maltrato y me decían que en el momento en que denunciara me iban a poner de loca.
AR: Él ha contado su versión, ¿lo has visto?
Yo no he visto tele ni nada. Sólo sé lo que he contado y lo que he hecho por mis hijos.
AR: Dice que ha tenido que salir de España como un ladrón
Hace diez días, mi hijo me dijo que no me preocupara y que le iban a escuchar a él. Él escribe una carta y les pregunto si puedo usarla. Se la mandé a mis abogados y la presentaron el sábado. Mi hijo mayor no era consciente de lo que iba a pasar ese día.
AR: Si alguien hubiera escuchado a tu hijo mayor, ¿hubiera sido convincente?
Mi hijo mayor entraba en pánico porque se lo puse cerca dos veces y se agarraba a la pared, se daba golpes y se tiraba al suelo y me decía ‘¿Qué he hecho yo para que me quiten mi infancia?’.
AR: ¿Crees que los niños estarán bien?
Sí, porque nuestros amigos tienen miedo a esta persona. Él tiene poder económico y tiene poder en la isla y tienen miedo de hablar. Son 12 personas que se van a ver la cara todo el tiempo.
AR: ¿Por qué decides venir a España?
Por el futuro de mis hijos, por el ejemplo que ven cada día allí y lo que están sufriendo ellos y yo.
AR: ¿En qué situación física llegas a España?
Llego con la salud destrozada. Había estado ocho veces ingresada en el hospital en Italia por un pinzamiento por la tensión que me creaba. Él me perseguía por la casa, me cogía la cabeza y decía que le tenía que escuchar y que le dijera el nombre del hombre con el que yo estaba. Decía que había tardado demasiado en hacer la compra y me agarraba la cabeza.
AR: ¿Era celoso?
Mucho, una vez vienen unos amigos suyos a traer una barca. Eran un anciano y un hombre joven, alto y muy musculoso. Él tenía complejo de ser bajito. Me quedé fascinada mirando a este hombre por la historia de su vida y cómo su mujer murió cuando estaba embarazada y pudieron salvar al bebé. Al final, una enfermera salvó a la niña, ellos se enamoraron y se casaron. Me levanté al día siguiente para ponerles el desayuno y el padre de mi hijo se levantó un poco después. Después de marcharse, me estuvo machacando toda la semana, empujándome y diciendo que me había besado con este hombre.
AR: ¿Sus ataques eran por celos?
Sí, no me dejaba ir a la compra o hacer cosas. Yo le contaba a los amigos que no me dejaba salir sola. Siempre buscaba un plan a la hora que fuera para que no pudiera salir de la casa. Aprovechaba cuando estaba en pijama para pedirle permiso para salir. Le pedía de rodillas que me dejara hacer la compra sin niños, como la que va a yoga o clases de baile.
AR: ¿Cuánto tiempo pasas en la isla viviendo esta situación de control?
No llega a los tres años y en estos tres meses paso cinco meses en España porque me vengo embarazada de siete meses y doy a luz aquí.
AR: Volviendo al principio. Conoces a este hombre en Inglaterra y tenéis una relación normal y os venís a España
Sí, a los dos meses yo tengo en un accidente y él viene a verme porque tenía muletas y me dice que me instale en su casa. A los dos meses, me voy a su casa. Él era celoso, pero yo lo veía normal.
AR: Entonces venís a España,  ¿cuánto tiempo vivís juntos?
Hasta 2009 que él se va. En ese intervalo tiene ausencias de hasta dos meses y medio. Siempre tenía que hacer un “mandado”, pero no me explicaba de qué se trataba. Decía que no tenía por qué explicarlo.
AR: ¿Cuándo empiezan los maltratos?
En Italia la noche que decido volver a España. Hasta entonces era solo control. Intentó impedir que viniera a España cuando estábamos en Londres. Le dije que en agosto me iba de vacaciones a España y él se tumbó a mi lado y empezó a decirme al oído insultos en italiano mientras yo lloraba. Yo pensaba que no quería verlo más. Él se subía por la cama y me tiraba al suelo diciendo que no iba a volver a España.
AR: ¿Y por qué no le dejaste?
Por la mañana me pidió perdón y me llevó al aeropuerto. Él iba de vacaciones a Cerdeña y me decía que fuera con él. Yo le dije que quiería ver a mi familia. Ahí seguía pensando que no lo iba a ver más.
AR: ¿Y por qué le ves más?
Porque al llegar a España me dolía el vientre. Estaba embarazada, pero no pensaba volver con él.

Volver una y otra vez

AR: ¿Por qué vuelves con él?
Le llamo por teléfono para contar lo que había pasado y él me decía que qué alegría, que era una semilla del amor. Me pidió que no hablara con nadie y al segundo día vino a Granada y se queda en un hotel. Me dice de mil maneras que lo sentía y que estaba nervioso por perderme si venía a España.
AR: ¿Salías con él en Granada?
Sólo al mirador de San Nicolás o al Albaicín. Él no quería que saliera, ni que fuera a ver a mi madre o a mi hermana.
AR: ¿Cuándo decides denunciarle?
En una de tantas agresiones, le dije que iba a ir a un cumpleado de mis mejores amigos y me mantenía discutiendo hasta las 3 de la madrugada. Así que la única forma que tenía de salir era sin que él se diera cuenta. Me preparo para salir y al escuchar la puerta me siguió hasta el portal. Dejó de seguirme porque el niño estaba en el piso. Al volver, me coge del pelo y me golpea por toda la casa con insultos muy fuertes y me dice que le diga el nombre del hombre con el que había estado. Cierra la puerta del niño y me sigue insultando mientras el niño lloraba. Me daba bofetadas y golpes para que no me durmiera, me tumbaba en la cama y me tiraba al suelo y si me iba a quedar dormida me daba patadas.
AR: Cuando llegas a la tienda, te ve una amiga…
Sí, y me obliga a ir al médico. Voy al médico sin la intención de contar lo que me ha pasado. El médico se da cuenta y le confieso que había sido mi pareja. Al acabar la visita me acompaña a la puerta del centro. Yo no quería salir porque había un coche de policía. Él me dice que es su obligación y que tengo que contar lo que ha pasado. El coche me lleva a un instituto de la mujer. Llaman a un abogado de oficio y pongo la denuncia.

Le condenan

AR: Le condenan en el juicio
A un año y tres meses de alejamiento y tres meses de prisión y un seguimiento de seis meses con una psicóloga. Él en el juicio me miraba para decirme que me quería, pero yo no quería mirarle.
AR: En ese tiempo de condena, ¿no hay comunicación entre vosotros?
Tristemente recibo tres cartas de amor en las que me dice que lo siente mucho. Que ha cambiado y que la policía se ha portado muy mal con él, que solo quería verme y abrazarme. Me dice que quería hacer una familia y abrazarme, pero que algo en su cabeza no le dejaba.
AR: ¿Él tenía comunicación con el niño?
Sí, a través de mi hermana y de un teléfono.
AR: ¿Cuándo empiezas a hablar con él?
Accedo a escucharlo cuando se acaba el alejamiento porque mi hijo me insitía en que su padre quería decirme una cosa. Me tomo un café con él y me pide que quiere intentarlo. Al enterarse de que tengo pareja, empieza a atacarme con más insultos y mensajes horribles.
AR: Entonces, ¿por qué vuelves otra vez con él?
Yo estoy muy saturada con mi negocio y quería pasar más tiempo con mi hijo. Me encontraba sola y con una lucha legal. Me sentía como una lagartija contra un dragón. Cuando hablaba con mi hijo solo le preguntaba por mi novio y lo que yo hacía con él. Al descubrir que tenía novio, deja de pagarme la pensión. No quería decirle que me iba de vacaciones con mi novio porque me lo iba a poner difícil. Se lleva al niño por un mes y medio y me insiste en que quiere estar 15 días más con él.  Llegada la fecha no lo devuelve y lo tiene desde últimos de mayo hasta finales de octubre.
AR: ¿Y tú que haces?
Pongo una denuncia por sustracción de menores, pero no me hacen caso. Él decía que la ley española le daba igual y que era su padre y tenía el mismo derecho que yo.
AR: ¿Qué te dicen en el juzgado?
Que no podía hacer nada y que no le ha llegado la denuncia a él. Me dicen que vaya a por el niño y que cuando lo recuperara lo llevara al juzgado.
AR: Regresas a España. ¿Cuánto tardas en poner la denuncia de malos tratos en España?
Empiezo a ser tratada desde el 9 de junio de 2017 en el centro de la mujer, pero tenía miedo a poner la nueva denuncia para evitar problemas legales. Sigo su consejo, lo hablo con mi madre y pongo la denuncia.
AR: Esa denuncia la amplias en agosto, ¿qué ha pasado con ella?
Está presentada. Espero que la escuchen y que me atiendan en España.
AR: Se nos ha pasado una cosa importante, ¿cuándo te vuelves a quedar embarazada?
En la primer relación sexual que vuelvo a tener con él.
AR: Sigo sin entender por qué vuelves con él…
Porque veo que la ley me dice que no puedo hacer nada, aún teniendo la custodia legal. Yo voy accediendo a muchas cosas, le dejo que se lleve al niño para Navidad aunque me tocaba a mí y años más tarde le pido que me lo deje para las Navidades que le tocaban a él. Él accede, pero viene también a Granada. Se alquila una casa en el Abaicín.
AR: ¿Y cómo te convence?
Se comporta un mes entero como un ángel y me plantea un sueño que tenía toda la vida, tener un hotel rural en la Alpujarra. Empieza a cortejarme con eso. Mi familia no entendía que me viera con él. Íbamos a restaurantes y se comportaba como un caballero.
AR: Regresas a la isla y otra vez lo mismo…
Me dijo que estuviera tranquila, que íbamos poco a poco, que durmiera en otra habitación y a los diez días empezó a presionarme con dormir juntos. Yo me abrí y lo di todo por recuperar el amor y me quedé embarazada.
AR: Viene tu segundo hijo de una forma inesperada
Sí, pero me sientía sola. Estaba enganchada a un hombre que me tenía manipulada. Empezó a encerrarme y mi hijo me traía la llave y me decía que me escapara.
AR: ¿Ha habido testigos de las palizas?
De los insultos y golpes sí, pero de las palizas, no.
AR: ¿Crees que en esta lucha te has equivocado?
Si me quedo allí me iba a morir. Decido salir por mis hijos, les iba a convertrir en unos desgraciados si les dejaba allí. Creo que no me he equivocado. Estos niños han nacido en España. Le pido a la Justicia española que me apoyen porque vivir en esa isla es un terror.
AR: Tú decides cuando te llega la orden no entregar a tus hijos
Sí, lo decido el día antes. Yo me marcho hasta que alguien de la cara, el presidente de Gobierno, un juez, quien sea… Esto no tiene explicación. Se ve que la justicia es injusta. Quiero que se arregle desde aquí, que me apoyen. No quiero buscar culplables, pero quiero que se arregle desde aquí, que me apoyen.
AR: Cuando decides no entregar a tus hijos, de alguna manera…
Yo soy una madre, no soy abogada ni juez, espero que alguien resuelva esto. La sustracción se apoya en una denuncia diciendo lo mala madre que soy, que salgo, me emborracho y me paso el día tumbada. Es todo mentira. Yo quiero luchar hasta el final por mis hijos, pero que la justicia española vea que yo soy una lagartija y este hombre es un dragón.
AR: Él dice que te ofrece la guardia compartida
Sí, él quiere verme, tener contacto y controlarme. Este hombre es poderoso y tiene dinero. Yo estoy de acuerdo con una custodia compartida, pero en una situación normal, no con un hombre que te escupe a la cara y te insulta. Un maltratador no se merece la custodia.
AR: Debió de ser muy duro entregar a tus hijos por una orden judicial
Sí, mi hijo ha tomado consciencia y me ha dicho que he hecho muy mal en decirle que papá era bueno y que estaba nervioso. Me dice que el maltrato no se hace y que me he equivocado.
AR: ¿Te has podido despedir de los niños?
Sí, ha sido muy brusco. Me ha pedido que luchara hasta el último momento y decía que era una superwoman y que era muy fuerte. ¿Por qué no puedo ir a un plató y meterle una patada en un directo para que vean lo que quiero? Y yo le decía que yo. Al despedirnos, tuve que ser medicada. Al separarle, él se agarró a mi vestido y empieza a tirar. Él se queda con mi vestido enganchado hasta dejarme en bragas. Y oía su voz destrozada por todo el pasillo y no podía ni caminar. Me fui todo el pasillo esuchando la voz deformada de mi hijo que gritaba “mamá te quiero, eres la mejor madre del mundo”.
AR: ¿Has tenido miedo de ir a la cárcel?
Ese miedo no lo tengo porque yo ya he estado en la cárcel con este hombre. Tengo miedo a perder la custodia de mis hijos, pero no a la cárcel de no tener libertad no lo tengo porque ya lo he vivido.
AR: ¿Y si tus hijos te necesitan? ¿Irías a Italia?
Sería un error y un mal ejemplo para mis hijos ir a Italia. Él quiere seguir controlándome. Sería un error y un mal ejemplo para mis hijos ir a Italia. Es una isla muy pequeña y nos buscaríamos todo el rato. Él volcaría su rabia en ellos y no lo veo justo. No sé qué pasaría. Yo no tengo medios allí y no hay trabajo. La gente de Carloforte vive de alquilar las casas que tienen. Yo no quiero culpables, quiero que sepan que ha sido una injusticia y está todo muy documentado.

Es hora de rectificar y ayudar a una española ante una injusticia

Ana Rosa Quintana

La presentadora ha querido enviar un mensaje a la opinión pública sobre la situación de Juana Rivas, “Pocas veces he visto una injusticia como la que vive Juana Rivas, la injusticia de ser condescendiente con el maltratador y ser durísimo con las víctimas. Es hora de rectificar y ayudar a una española que está en una situación de absoluta injusticia”.

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