El hombre y los ejercicios físicos

El hombre vs ejercicios

A ti hombre, si tu andar es comenzar caminando y luego corriendo, exhibiéndote para que las mujeres te miren y admiren y de pronto exhalas suspiros de alivio al sentarte, es que debes leer este post de manera urgente. Y te explico ¿por qué? La falta de elasticidad y tonicidad muscular, es un serio problema en la edad adulta, amén que se junta la andropausia. Este es el temor del hombre y se evidencia en el arrastrar de los pies o en un caminar lento y desgarbado.

La escasa energía y actitud del cuerpo, quedará expuesta al exhalar esos largos suspiros de alivio cuando tomas asiento. ¡Pues evítalo! Que de nada te servirá vestir con elegancia o dejar a tu paso una suave fragancia masculina, si tu actitud corporal demuestra cuán débil estás. ¿Te estoy dando con un caño? pues si, porque estas en una edad, que ya no eres un jovencito aunque te las des.

Las mujeres maduras, suelen confesar que uno de los aspectos del hombre que más las atrae, es su actitud corporal amén de su personalidad. Por lo tanto, un caminar seguro, y un cuerpo flexible amén de equilibrado, contribuirá a que resultes más atractivo a las mujeres. Sabemos que para mejorar la elasticidad y tonicidad muscular, es conveniente adoptar un plan regular de ejercicios.

Pero… porque siempre hay un pero, he aquí el problema, no todos los hombres están dispuestos a asumir el compromiso de ejercitarse con regularidad. Miles de excusas absurdas. Que hoy no puedo, que mas tarde, que tengo cita con el médico, etc. Y es así que abundan los ejemplos de hombres jóvenes y mayores de hábitos sedentarios y muy poco afectos al ejercicio. Para ellos, sugerimos un pequeño plan, que les permitirá comenzar a recobrar su autonomía y bienestar corporal, y estamos seguros que lo lograrás y agradecerás.

Fíjate en la posturas y movimientos


Mientras caminas, trata de corregir la alineación de los hombros y la espalda, pues ponte derecho, no te encorbes. Alza el mentón y deja girar libremente tu cadera. Al corregir esta postura, verás la diferencia, mírate de reojo por las vidrieras de cada tienda que pases y comprobarás que tienes otro andar más presto, elegante, y sin arrastrar los pies.

Obsérvate al estar de pie frente a un espejo. Trata de mantener una postura erguida con los hombros ligeramente hacia atrás. Sentirás que la energía fluye por tu espalda hacia todo el cuerpo. Mantén esta postura todo lo que más puedas. Si te cansas, deja pasar unos minutos y vuelve a intentarlo una y otra vez. La clave es la insistencia. Porque desgraciadamente, uno tiende a encorbarse o caminar hacia adelante, en vez de ir derecho.

Unos segundos antes de sentarte, piénsalo. Un pequeño secreto que te ayudará a evitar ese poco seductor suspiro cuando te sientes. Solo necesitas sentarte al borde del asiento, silla o sillón. De esa manera, evitarás dejar caer todo tu peso sobre el asiento y el consiguiente suspiro.

Ahora bien, ya has notado el gran cambio que genera prestar atención a tu propio cuerpo. Pero claro,  te cansas con rapidez y hasta te duele la espalda y los hombros, por el esfuerzo de mantenerte erguido frente a una persona o jefe. Bien, para aliviar esos malestares que te están aquejando ahora, tratemos de recobrar tu elasticidad y tonicidad muscular.

Estírate un poquito a diario


Uno de los sencillos secretos para recobrar la elasticidad es estirarse un poquito cada día. Viste que los perros, suelen estirarse y la verdad, son los que nos enseñan un poquito a nosotros sobre lo que debes hacer para luego coger energía para todo el día. Entonces, comprueba tu grado de elasticidad actual, esto te servirá para medir tus avances.

Ahora, con los pies juntitos, inclínate hacia adelante como si trataras de tocarte la punta de los pies. Casi seguro que no llegarás, y si llegas, genial, pero ese será tu punto de partida. Cada jornada, haciéndolo unas dos o tres veces al día, repite el ejercicio sin forzarte.

Poco a poco notas los cambios

El siguiente paso, es sentarte en el suelo. Ahora intenta alcanzar la punta de tus pies con las manos. ¿Te acordas cuando hacías esto en gimnasia en el colegio? esperamos que no lo hayas olvidado. Repite esto dos o tres veces cada día. Es importante no forzar la espalda. Para ello, basta con mantener la cabeza erguida sin inclinarla hacia adelante.

Ponte de pie, trata ahora de alcanzar con tu mano derecha el techo. Venga, tu puedes, estírate todo lo que más puedas. Ahora, hazlo con el otro brazo. También, repite dos o tres veces al día con cada brazo. Cuando levantas cada brazo, abre y cierra el puño para no acalambrarte.

Seguramente, que con el correr de los días, irás descubriendo otros movimientos sencillos que te dará placer ejecutarlos. Como estar parado y balancear los brazos y las piernas por ejemplo. Adelante, ¡inventate tu propia rutina personalizada de ejercicios! ¡Tú puede!

Logros que notarás

¿Qué lograrás con estos sencillos movimientos? El comenzar a fortalecer tus músculos y darles la elasticidad necesaria que te permita subir y bajar escaleras, abordar medios de transporte y adoptar una postura más juvenil. No dejes de hacerlo, fíjate que son ejercicios sencillos, suaves. Por último, para fortalecer tu corazón, camina unos 30 minutos primero todos los días y luego vas aumentando hasta llegar una hora. Luego trata de incluir largas caminatas diarias, esto te oxigenará el cerebro y el corazón, te bajará el azúcar y te sentirás mejor. Al cabo de pocas semanas notarás que eres otro hombre y todo con una rutina de pequeños ejercicios para sedentarios. ¿Nos cuentas cómo te ha ido?

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