Hoy hablamos con la escritora Micaela Taus

Descubriendo el calvario

Micaela Taus es una escritora vasca, quien es una mujer sencilla de finos modales y hemos podido conocerla a través de este libro: “El día que volví a nacer”. Trata  de una niña que fue “abandonada” junto a su hermana, en un orfanato y pupilaje, por sus padres. Vivió una infancia de malos tratos, por parte de las cuidadoras. El infierno no solo lo vivieron su hermana y ella, sino todas las que estaban con ellas. Los sábados venían los padres a buscar a todos los que convivían con ellas durante la semana, pero a ellas dos, nadie las venía a buscar. Esto hizo que su hermana y ella se prometieran, que jamás se dejarían una a la otra.

Periodista: Micaela, diganos, ¿ este libro que ha escrito y ahora sale a la luz, es para que se enteren lo que es un orfanato y pupilaje?

Micaela Taus: En realidad, lo he escrito como terapia para calmar tanto dolor vivido mi hermana y yo. Pero si es verdad, que estar en un orfanato o pupilaje es doloroso para cualquier niña o niño.

Periodista: ¿Cómo fue ese abandono del que habla?¿por qué sus padres las abandonaron?

Micaela Taus: Nuestros padres nos abandonaron allí como salida a su separación como matrimonio, pues no existía el divorcio. Nuestro padre era un mujeriego y un borracho empedernido y nuestra madre una persona encargada de la limpieza. La única solución para ellos para no hacerse cargo de nosotras, fue que se ocupara el orfanato.

Periodista: ¿Qué edades tenían ambas en ese momento y qué sintieron al saber que vivirían allí hasta ser mayores de edad?

Micaela Taus: Mi hermana Maria tenía 6 años y yo 8 años. Cuando entramos, nos habían engañado. Nuestros padres nos acompañaron y nos dijeron que veníamos a estudiar a un buen colegio para ser alguien en la vida, nos dieron un beso frío, aunque nosotras les rogamos que no nos dejaran. Luego una mujer alta, nos acompañó a una habitación grande y dejamos nuestra maleta allí.

Periodista: En algún momento, ¿han sentido odio, rabia, rencor hacia el acto que cometieron sus padres al abandonarlas allí?

Micaela Taus: En los años vividos rogábamos con mi hermana, que alguien nos adoptase a las dos y tener una familia asi no volveríamos a ese sitio tan horroroso y autoritario. Recuerdo que mi hermana no se había atado bien los cordones de los zapatos y la cuidadora la cogió de la cabeza y la hundió al suelo obligándola a atarse bien los cordones, y luego le dijo mirándole a los ojos y pellizcando su brazo, que no volviera a hacerlo más. Y yo al querer defenderla, me dio diez cintazos en la espalda y piernas para que no me enfrentara a ella.

Entonces sentía rabia, bronca, lloraba en silencio, el rencor hacia mis padres era enorme en ese entonces, pero con los años, fui perdonando y mi hermana también.

Periodista: ¿Alguna vez volvieron a ver a sus padres?

Micaela Taus: Si. De casualidad, una ex vecina que encontrábamos en el barrio donde vivimos de pequeñas antes de entrar al orfanato, nos comentó que nuestro padre tenía sirrosis. Fuimos a verle con un poco de temor al rechazo, de inmediato nos reconoció y llorando nos pidió perdón antes de morir en el hospital.

Y a nuestra madre, la encontramos pidiendo en la calle cerca de una iglesia del pueblo. Recuerdo que nos acercamos a ella, la miramos y le preguntamos si nos reconocía. Su respuesta fue que no recordaba nada. Había tenido un ataque cerebral que le había borrado parte de sus recuerdos, tampoco sabía cómo fue que se encontró en la calle viviendo.

Entonces, la recogimos y la llevamos a nuestra casa. Ella nos preguntaba qué por qué la llevábamos de su sitio y nosotras le respondimos que eramos sus hijas. Hoy vivimos las tres juntas en esta casa con nuestros maridos e hijos.

El perdón de Micaela Taus

Periodista: ¿Por qué han perdonado a vuestros padres después de tanta amargura?

Micaela Taus: Porque si hay algo que aprendimos mi hermana y yo, fue que la vida es un continuo aprendizaje. Que en nuestra vida, debíamos padecer lo que no deberíamos haber padecido de pequeña, que el pasado, es pasado y hay que enterrarlo para siempre y que existe el perdón, para las personas que nos dañaron, aún las que nos maltrataron.

Periodista: Por último, Micaela, ¿por qué le puso ese título a su libro “El día que volví a nacer”?

Micaela Taus: Fue el día que mi hermana y yo perdonamos a nuestros padres, entonces ese día mi hermana y yo hemos vuelto a nacer con una nueva esperanza, con una nueva fe, sin rencores, sin rabias, sin enojos, aunque con muchas lágrimas derramadas.

 

 

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