Entrevista a Nivia, una mujer con historia

Nivia es una mujer que ha enviudado hace pocos años. Llevaba 59 años junto a su esposo, cuando de pronto, su vida cambió. Y esta es la historia de una mujer con historia.

Periodista: Nivia, cuéntenos ¿cómo era su vida antes de conocer a quien fue su esposo?

Nivia: Yo era muy jovencita cuando conocí a mi esposo. En ese entonces no era como ahora que las jovencitas podían salir y venir a la hora que desean. Yo me dedicaba al dibujo y al piano en ese entonces. Siempre tuve talento para esas dos disciplinas y me encantaba. Yo a mi esposo lo conocía porque salía con otras amigas conocidas y como yo era chica, usaba calcetines y zapatos tipo ballerina. Claro que no me miraba mucho. Y un día cuando fui al baile con amigas y mis padres. Mi esposo me sacó a bailar. No daba crédito, estaba en una nube, feliz.

Periodista: ¿Y cómo continuó su noviazgo hasta el casamiento?

Nivia: Cuando me puse de novia con el que iba a ser mi esposo. Al poco tiempo debía hacer el servicio militar. En el tiempo de antes era obligatorio. Y mi padre me dijo: que hasta que él no saliera del servicio militar, no me dejaría salir. Así que, tuve que esperarlo un año entero sin salir al baile.

Periodista: ¿Cree que no era justo lo que le hizo su padre de esclavizarla dentro de su casa sin salir?

Nivia: Eran otros tiempos. Siempre se respetaba la decisión de los padres. Ellos creían que educaban bien. A parte, qué podrían llegar a decir los vecinos si llegaba a salir o si me hubiese enamorado de otro muchacho, no estaba bien.

Periodista: ¿Cómo fueron sus años de casada?¿Fue feliz?

Nivia: Mis años de casada los disfruté. Yo estuve cinco años de novia hasta que mi padre me llevó al altar para casarme. Entonces los primeros cuatro años, quisimos vivir lo que es la pareja en sí hasta que quedé embarazada de una niña, luego cinco años después vino el varón y la familia se completó. Luchamos juntos con mi esposo. Él trabajaba en tres sitios y yo hacía el rol de madre, esposa y ama de casa. Era mamá las 24 horas del día. Nunca nos ha faltado nada. Como todo matrimonio nos costaba todo hasta que pudimos tener nuestra casita y el primer coche: un Fiat 600 del año 68, era color blanco y nuestras vacaciones con él, nos fuimos a Mar del Plata, fue todo un acontecimiento y eramos felices con pequeñas cosas.

Periodista: ¿Cómo ve la juventud de ahora?

Nivia: La juventud, un gran dilema. Saben más cosas que nosotros en nuestra época. Tienen libertades que antes no teníamos. Ahora la juventud convive, no se casa. Tienen relaciones íntimas que antes ni pensarlas hasta después del casamiento. Veo a jovencitas que no se respetan así mismas. Jovencitas que se embarazan. Tantas cosas…que lo único que deseo para mis nietas y nieto y bisnieta, es que sean felices, que luchen por sus sueños.

Periodista: Volviendo a su esposo, ¿cómo se sintió al quedar viuda?

Nivia: el día que mi esposo partió, no me di cuenta. Se acostó a dormir, solo sintió un ruido de chapas del techo que hacían ruido y se puso a dormir, por lo que siguió de largo sin volverse a despertar. Yo no daba crédito, ni sabía lo que me pasaba. Estaba sola, mis dos hijos estaban fuera del país. No comprendía lo que me estaba sucediendo. Me quedaba sola sin ese compañero de vida que tantos años nos acompañábamos en las buenas y en las malas. Tuve una depresión tremenda, hasta que pasé el luto, y que aún hoy sigue viviendo dentro de mi.

Periodista: ¿Cree en el matrimonio eterno?¿Cree que lo volverá a ver?

Nivia: Creo que al matrimonio hay que alimentarlo. Nada es rosa en un matrimonio, pero si se tienen proyectos de vida, es lo más importante en un matrimonio. Y si creo que volveré a verlo, a veces lo trato de ver en mis sueños. Otras veces, solo miro su foto, lo acaricio y le digo: ya nos volveremos a ver…mi amor por ti, sigue intacto como la primera vez que te conocí.

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